Inicio mi comentario expresando lo que José M. Esteve, menciona en su escrito: “La enseñanza es una profesión ambivalente. En ella te puedes aburrir soberanamente, y vivir cada clase con una profunda ansiedad; pero también puedes estar a gusto, rozar cada día el cielo con las manos; y vivir con pasión el descubrimiento que, en cada clase, hacen tus alumnos.” Lo que significa que uno puede desarrollar la actividad docente de manera aburrida y sinuosa, o por el contrario de forma apasionada y ferviente, con la ilusión y la meta de llegar a encontrar lo que realmente queremos desarrollar en esos seres humanos, que son nuestros alumnos, lo que implica vivir el éxtasis de ésta profesión que nos ha tocado cumplir.
Por otro lado, quiero mencionar que la mayor parte de quienes somos docentes en mi Universidad, en el nivel Medio Superior, nos preocupamos más por los contenidos temáticos, así como por concluir tales contenidos, en los tiempos establecidos, y no consideramos otro tipo de aspectos, tales como: las diferentes evaluaciones, (diagnóstica, formativa y sumativa), para detectar los diferentes estilos de aprendizaje y el nivel de dominio de los contenidos, para con ello llevar a cabo una planeación didáctica, que influyen, precisamente en los procesos de enseñanza y aprendizaje, más de lo que consideramos, por lo que luego se presentan toda una gama de problemas, relacionados con el aprovechamiento, lo que se expresa en un bajo rendimiento de nuestros alumnos.
Otro aspecto importante a considerar, es la idiosincrasia y los aspectos culturales del mexicano, lo que se expresa en diversos factores tales como: no trabajar colaborativo, la falta de motivación, la baja autoestima, el no darse la oportunidad de avanzar; todo ello está algunas veces presente en nuestra institución, y de lo circunstancialmente somos participes todos los actores involucrados: alumnos, maestros, padres de familia, sociedad en general. Sin embargo, conviene mencionar, que si existen elementos que coadyuvan de manera positiva.
Pero, ante todo la experiencia de ser maestro, es algo único y bello y que si volviera a nacer volvería a repetirlo, es por tanto una experiencia incomparable e irrepetible, la que uno goza y vive intensamente.
Sobre todo, el considerar que la docencia es una vocación, que se trae en los genes. Lo que quiero decir, es que no todos tenemos tal aptitud, en otro sentido podemos decir que es, también una convicción, dado que la tarea de maestro sólo se cumple si se cuenta con ella, y se puede llegar hasta las últimas consecuencias del acto educativo. Esto es una lucha bella y hermosa, continua y permanente del día a día, al formar y orientar a seres humanos, a semejantes, a quienes son y representan la esperanza y la fé de la humanidad, de la sociedad, de sus familias y de si mismos, aspectos que Don Miguel de Unamuno y Don Francisco Giner de los Ríos, ubican con toda propiedad, lo que en efecto el Maestro José M. Esteve desarrolla con mucha congruencia e hilaridad, en ese excelente escrito titulado: “La aventura de ser Maestro”, y a que a mi en lo particular me llena de motivación y gusto, que existan personas de tal dimensión y sencillez, a pesar de ser de otras latitudes geográficas.
Esto es todo, referente a la aventura de ser docente, espero sus comentarios para poder enriquecer mi blog. Saludos a todos y gracias.
Por otro lado, quiero mencionar que la mayor parte de quienes somos docentes en mi Universidad, en el nivel Medio Superior, nos preocupamos más por los contenidos temáticos, así como por concluir tales contenidos, en los tiempos establecidos, y no consideramos otro tipo de aspectos, tales como: las diferentes evaluaciones, (diagnóstica, formativa y sumativa), para detectar los diferentes estilos de aprendizaje y el nivel de dominio de los contenidos, para con ello llevar a cabo una planeación didáctica, que influyen, precisamente en los procesos de enseñanza y aprendizaje, más de lo que consideramos, por lo que luego se presentan toda una gama de problemas, relacionados con el aprovechamiento, lo que se expresa en un bajo rendimiento de nuestros alumnos.
Otro aspecto importante a considerar, es la idiosincrasia y los aspectos culturales del mexicano, lo que se expresa en diversos factores tales como: no trabajar colaborativo, la falta de motivación, la baja autoestima, el no darse la oportunidad de avanzar; todo ello está algunas veces presente en nuestra institución, y de lo circunstancialmente somos participes todos los actores involucrados: alumnos, maestros, padres de familia, sociedad en general. Sin embargo, conviene mencionar, que si existen elementos que coadyuvan de manera positiva.
Pero, ante todo la experiencia de ser maestro, es algo único y bello y que si volviera a nacer volvería a repetirlo, es por tanto una experiencia incomparable e irrepetible, la que uno goza y vive intensamente.
Sobre todo, el considerar que la docencia es una vocación, que se trae en los genes. Lo que quiero decir, es que no todos tenemos tal aptitud, en otro sentido podemos decir que es, también una convicción, dado que la tarea de maestro sólo se cumple si se cuenta con ella, y se puede llegar hasta las últimas consecuencias del acto educativo. Esto es una lucha bella y hermosa, continua y permanente del día a día, al formar y orientar a seres humanos, a semejantes, a quienes son y representan la esperanza y la fé de la humanidad, de la sociedad, de sus familias y de si mismos, aspectos que Don Miguel de Unamuno y Don Francisco Giner de los Ríos, ubican con toda propiedad, lo que en efecto el Maestro José M. Esteve desarrolla con mucha congruencia e hilaridad, en ese excelente escrito titulado: “La aventura de ser Maestro”, y a que a mi en lo particular me llena de motivación y gusto, que existan personas de tal dimensión y sencillez, a pesar de ser de otras latitudes geográficas.
Esto es todo, referente a la aventura de ser docente, espero sus comentarios para poder enriquecer mi blog. Saludos a todos y gracias.
Hola Marisol:
ResponderEliminarGracias por la invitación a conocer tu blog. Felicidades.
El trabajo con seres humanos diáfanos como nuestros jóvenes propicia ese rozar del cielo del que hablas, el éxtasis sublime cuando logras involucrar a aquel joven en apariencia indiferente a las labores propias de su educación. Cuando el revoltoso logra concentrarse y te sorprende por haber terminado antes que ninguno.
Verdaderamente somos seres privilegiados por nuestro campo de acción.
Hola Blanca: Gracias por tus valiosos comentarios. Estoy de acuerdo contigo, somos seres privilegiados, ya que nos causa una gran satisfacción, cuando un alumno tiene la confianza de compartir contigo alguna problemática; y tú como docente basta con ponerle atención y decirle: que es una persona muy valiosa, y a partir de ello ser cómplice de un favorable cambio.
ResponderEliminarSaludos y un abrazo.